13 de febrero de 2010

Sexo 2.0

No hay miedos, ni manipulaciones, ni competiciones que puedan mejorar el sexo. Pero en cambio las risas, el Amor y el espíritu inquieto, risueño y explorador del niño que fuimos pueden convertir la sexualidad en algo divino.

El sexo es una de las formas en las que -en esta experiencia física a la que llamamos vida- recobramos la profundidad de nuestras percepciones sensoriales. También nos sirve para liberarnos de la carga moral, cultural y psicológica de este mundo. Y no hablo de evadirse. Al contrario. Creo que usar el sexo para evadirse es como usar un libro para nivelar un mueble.

Pero no siempre ha sido así para mi.

No siempre mi mente estuvo fuera de la cama. No siempre mis complejos se borraron con el contacto de otra -u otras- pieles. No siempre supe apagar mi mente analítica para perderme en las sensaciones. No siempre supe estar en sintonía con el flujo del presente y por tanto, no siempre supe disfrutar del Sexo -en mayúsculas-.

Ahora es diferente. La vida nos llevó a experiencias que borraron los números del reloj. Pudimos al fin descubrirnos y olvidar los miedos vacíos que ponían distancia entre los dos. Y cuando eso ocurrió, nos pareció buena idea dejar entrar a buenas personas en este circulo íntimo. Ya lo habíamos hecho antes, si; Pero eran palos de ciego, o en la mejor de las ocasiones, aparentes casualidades dignas de ser recordadas con una sonrisa.

En esto, como en todo lo demás, no me arrepiento de nada. Somos lo que somos por cada segundo que hemos vivido. Sobretodo por los segundos que no notamos que pasaban. Y minutos. Y horas. Y hasta días.

El sexo no sube mas el autoestima que comprarse ropa. Y no distrae mas a la mente que ver un capitulo de Lost. Pero pocas experiencias te dan la oportunidad tan rotunda de desnudarte (y no hablo de ropa, evidentemente) como el Sexo.

Ahora ya sé que no se trata de números (y recuerdo al Principito) y tampoco se trata de dar buena imagen. No se trata de tener historias que contar ni de orquestrar estrategias para ganar algo. No se trata de romper records ni de ser alguien que no soy, que no eres.

Se trata, sobretodo y ante todo de jugar. Jugar al juego que decidamos, que decidáis. El que sea. Pero de jugar tan libres como en el patio jugábamos a médicos y enfermeras, con toda la excitación e ilusión del que sabe que está caminando por un terreno misterioso, profundo y mágico.

El sexo no tiene porque hacernos felices. Es la felicidad, la que nos descubre el Sexo.

4 comentarios:

Ironic Dolly dijo...

Me encanta éste tipo de reflexiones!
Te adoro.

Corazón de Madera dijo...

Gracias. Es recíproco. :*

Ana Laura dijo...

Maravillosa entrada, nada más cierto que todo lo que has escrito aquí.

Saludos!

Corazón de Madera dijo...

Me alegro de compartir punto de vista Ana Laura! Gracias por la visita!

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