16 de febrero de 2010

Alguna cosa

Hace unos diez meses, en pleno momento de desesperación, escribí un texto que no tenía -en ese momento- mas función que la de librarme de pesos que llevaba cargando demasiado tiempo sobre mis espaldas. Librarme de las mil voces contradictorias de mi cabeza, de la culpa, de la inseguridad, del miedo y de las caídas recurrentes.

Diez meses mas tarde, ya no soy el que escribió ese texto, y eso me gusta. No porque ese yo fuera peor que el de ahora. Si no porque por el camino he dejado mucho peso, y leerlo ahora me hace darme cuenta de eso. La escritura es algo mágico. No huyo de mi pasado así como intento no correr hacia el futuro, por eso mismo -y porque me pareció que una Amiga lo necesitaba- decidí traducirlo (estaba escrito originalmente en mi lengua, el catalán) y ahora he decidido postearlo aqui, por si a alguien le puede ser -humildemente- de ayuda:

No sé muy bien que escribir. La verdad es que hace días que una voz en la cabeza (de las muchas que desafortunadamente suelo tener) me habla de escribir. Y está claro, el resto de la cámara del congreso que tengo sobre los hombros divaga, como siempre. Unos dicen “Si si, estás llamado a escribir un libro que libere a la humanidad de sus males”. Otra voz dice “…y que te libere a ti de la maldición que tienes para conseguir dinero!”. Por otro lado unos opinan “Escribir, otra gran terapia, va muy bien para vaciarse y hacer limpieza”, mientras otro sector dice “Escribir? Bah, ni sabes, ni sirve para nada, y además, ni siquiera llegarás a hacerlo…como la mayoría de las ideas que te pasan por la cabeza”.

Esta imagen del parlamento primitivo en mi cabeza, a menudo me recuerda a Matrix; Cuando Neo está en la sala del arquitecto y le rodean centenares de pantallas de televisor donde se ve a si mismo en multitud de facetas, expresiones y reacciones. Pero lo que mas me preocupa de este patio de colegio que llevo dentro, son las cosas en las que todas las voces se ponen de acuerdo…o peor todavía, las cosas que se dan por asumidas.

Me explico: Bien pocas veces ponen en duda, en mi cabeza, que tengo un problema para ganar dinero. Pocas o mas bien ninguna ponen en duda que tengo una faceta atormentada y gris: una especie de casaca de héroe derrotado por las olas de la vida, que se levanta pero sabiendo que volverá a caer y volverá a levantarse y que cada vez lo hará con las vestiduras mas destrozadas y con la sonrisa mas herida. Tampoco hay muchos disidentes dentro mío que se atrevan a cuestionar que soy una persona poco activa. Y hace tiempo que ninguna voz se levanta para decir “Debatamos las inseguridades de nuestro huésped! De verdad es y será siempre inseguro de si mismo?”.

La reflexión a la que me lleva todo esto, es que las afirmaciones que están a debate, en cierta medida y con mayor o menor esfuerzo, tiene que ser aprobadas por mi –esta especie de dirigente superado por las circunstancias que soy de mi mismo- y por lo tanto, tengo capacidad para decidir si hago caso a esta perversa reunión de múltiples “yo” o, por lo menos, a que facción le hago caso. La prueba es que estoy escribiendo, así pues, he optado por dar valor a las afirmaciones de la facción terapéutica.

El impedimento, por el contrario, es cuando no hay ninguna voz alternativa y el mensaje –con todos sus matices- se simplifica en “no puedes” / “no podrás” / “no eres capaz”. Pero hay una cosa peor; Las ideas que no están a debate. Las asunciones de irrefutabilidad en algunas cuestiones que ya he comentado.

Hace tiempo que entendí intelectualmente que la responsabilidad de mi experiencia vital, solo recae en mi. No hace tanto tiempo que soy consciente de ello. Pero parece que la chispa que tiene que encender el motor no llega nunca. Parece que espero eternamente el día en el que despertaré y podré ser alguien nuevo. El día en el que orquestaré un golpe de estado y ninguna de esas voces volverá a sonar dentro de mi cabeza, porque habré discernido cual de todas es mi verdadera voz. Espero un rayo del cielo que me ilumine y me quite de encima la falta de proactividad, el exceso de dialogo interno, el masoquismo de maltratarme con un nivel exquisito de inteligencia -que usado en otras cuestiones podría ser muy útil-, la certeza de que tantas veces como me levante volveré a caer…en definitiva, espero la luz que romperá mi astuto ego y me dejará ser Yo, sin hablarme mas de mi, sin juzgarme, sin limitarme y por lo tanto, pudiendo ofrecer lo que sea que he venido a ofrecer a quien sea que se lo haya venido a ofrecer.

Si tuviera un puerto USB bajo la piel, conectaría en él una impresora e imprimiría un listado de todas las creencias que mantengo sobre mi y que todavía no he puesto en duda. Y me da miedo que acabara con todos los árboles del mundo al hacerlo. Me da miedo saber que hay mil consignas dentro mío que me limitan y me caricaturizan, que me hacen victima y me condenan y no tener acceso a ellas. En el fondo, lo que me da rabia es tenerlas dentro sin haberlas escogido.

Y es en este punto en el que fácil –y condescendientemente- condeno a aquellos que el dedo señalador indica como culpables. Escuelo, medios, políticos, corporaciones, religión, conocidos, familiares y la lista puede continuar tanto como lo puede hacer un resentimiento, que no es más que subir corriendo unas escaleras que llevan a ninguna parte.

Los momentos mas felices de mi vida, he estado presente. Los momentos en los que he estado presente, han sido los mas felices de mi vida. Me explico; Los momentos donde mi cerebro se ha tenido que encender para darse cuenta racionalmente de que me sentía lleno, invencible, afortunado y glorioso, eran momentos en los que el cerebro estaba en segundo (o tercero, o cuarto) plano.

Como consigo que estos momentos de vida verdadera no sean solo accidentes afortunados? Como voy a conseguir vivir en un eterno presente si todo lo que hago es proyectar un futuro en el que podré disfrutarlo? Como hago grande y mas grande y mas presente esta rendija de luz que –y me siento agradecido por esto- me ha hecho ver que se puede Ser, mas allá de fingir o de pensar que eres?

Supongo que a falta de rayos cegadores de luz remitidos por el cielo que me dejen ser yo mismo, convierto el presente en un proyecto a largo plazo. Supongo que este cerebro tan rápido que tengo, todavía no lo puedo considerar una suerte porque sigue actuando en mi contra la mayor parte del tiempo. Y claro, si cuando me duele la espalda me enfado con ella, como no voy a estar enfadado con mi “yo” racional? Y me digo eso que tantas veces antes he dicho a otros: como pretendes estar bien si hay partes de ti que no quieres, partes que rechazas o niegas?

Y aquí viene el vértigo. Las múltiples voces del ego sobre protector se ponen en marcha para decirme cosas como “a ver si descubrirás algo de ti que no te gustará!” y de fondo escucho la vieja frase, la que yo, ingenuo, ya daba por muerta y probablemente sigo alimentando mientras miro hacia otro lado: “A ver si te vas a dar cuenta, tu y todos los demás, del fraude que eres en realidad!”.

Te imploro, querido ego, que dejes de ponerme peligros donde no los hay, con el fin de seguir protegiéndome. Te pido con el amor con el que nunca antes lo he hecho, que aceptes tu nuevo lugar y no generes mas miedos, impedimentos o amenazas, solo para no quedarte sin trabajo. Si no podemos hacerlo tu y yo juntos…como se supone que lo tiene que hacer el mundo? Como se supone que los que viven de la guerra van a dejar de hacerlo, si ni siquiera yo puedo, porque una parte de mi tiene miedo de quedarse sin encargos de protección? Valoro mucho el trabajo que has hecho por mi a lo largo de mi vida y de las vidas que ya debo haber vivido. Se perfectamente y tal vez es la primera vez que te lo digo, que me has salvado la vida en muchas ocasiones y desde esta agradecimiento, te pido mantenerte alerta para cuando te necesite, pero que nunca mas me inmovilices por tu miedo a ser olvidado o menospreciado.

Hoy, 16 de abril de 2009, te pido que vayamos juntos de la mano, pero en la misma dirección.

5 comentarios:

Ironic Dolly dijo...

Vamos...

noishe dijo...

escribir es, juntamente con la música, la mejor terapia que existe. Se haga bien o mal, con faltas o sin tildes, o incluso de un modo en el que sólo tú puedas entenderlo, da igual; Lo bonito es, como tú dices, leerlo al cabo de un cierto tiempo y darte cuenta de lo mucho que pueden variar las cosas sin que apenas te des cuenta, y lo más bonito es leerlo desde la felicidad.

Te seguiré, me ha gustado.

Clau.

Corazón de Madera dijo...

Pues si noishe, escritura y musica son algo magico! Me alegro que te haya gustado.
Muchas gracias!

Santi dijo...

Me recuerdas tanto a mi mismo. Pero hace un par de años tal vez, antes del viaje a la india, mi estancia en barcelona, antes de empezar a bailar contact, antes de hacerme okupa y de perder el miedo. Podría ser un texto salido de mi cabeza y tal ver en cierta parte así sea. Pues ese Yo inequívoco al que invocas no existe, debes aceptar tu continua y total mutabilidad. No hay un yo al que aferrarse, no hay una verdad total y completa, tenemos que navegar el océano de la vida y del ser aceptando los cambios que ocurren constantemente. Somos este presente que no debe ser pospuesto nunca más.
Espero que consigas liberarte de todos los miedos, pues el mundo necesita de gente como tu.

Corazón de Madera dijo...

Aceptar la continua mutabilidad es ciertamente la clave...no solo la propia, si no de todo cuanto nos rodea. La permanencia no es mas que otra de las ilusiones. Todo cambia y resistirse es como nadar contra el flujo de un rio. Cansa y puede llegar a ahogar.

Los cambios que he vivido en los 10 meses que me separan de este texto, me hacen pensar que ha pasado muchisimo mas tiempo. Parece que los eventos se comprimen en el tiempo, a medida que este se va "verticalizando" y perdiendose en esa presencia eterna.

Gracias por tus palabras! :)

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